OPINIÓN

La erosión de las democracias, bajo análisis: “En los momentos de mayor fragilidad pueden florecer las mejores ideas”

El encuentro ‘Democracia Viva’ reúne a más de 600 personas en Buenos Aires y propone un acuerdo político y social desde el Sur global

Javier Lorca en El País
Buenos Aires – 17 SEPT 2026 – 06:30 ART

Más de 600 intelectuales, dirigentes y activistas sociales, políticos y comunicadores, entre otros representantes de 70 organizaciones e instituciones, se reunieron durante dos días en Buenos Aires para discutir y proponer un nuevo acuerdo democrático desde el Sur global, un horizonte de reflexiones y acciones posibles para enfrentar el deterioro de las democracias. “En los momentos de mayor fragilidad también pueden florecer las mejores ideas”, dicen las conclusiones del encuentro Democracia Viva, que cumplió su décima edición, organizado por Asuntos del Sur.

El acuerdo para recuperar y transformar la democracia propuesto este miércoles, al cierre de la segunda jornada de debates, talleres, diálogos y muestras, impulsa “ideas que surgen de la escucha, de la memoria, de los territorios, de la interculturalidad y de la inteligencia colectiva”. Su propósito, señala el documento, es “construir una democracia real, sustantiva e inclusiva”, “capaz de distribuir poder, garantizar derechos, gestionar los conflictos y volver a transformar las condiciones de vida de la ciudadanía”.

El cuidado del ambiente, la inclusión de pueblos originarios y de las juventudes, el respeto a la diversidad de género, el feminismo y el multilateralismo fueron algunos de los temas y problemas que recorrieron las actividades, iniciadas el martes en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y continuadas en el Centro Cultural Kónex. Pero, como un síntoma de la época, la gran cuestión que afloró una y otra vez fue el desafío que plantean para la vida en democracia las tecnologías digitales, la inteligencia artificial y los llamados tecnooligarcas.

“Nuestro futuro civilizatorio depende de cómo enfrentamos esta revolución digital que está atada al capital financiero y aliada a las extremas derechas”, alertó en uno de los paneles el politólogo Matías Bianchi, director de Asuntos del Sur. Bianchi recordó que la democracia moderna es producto del Estado nación y apuntó: “La tríada de capital financiero, big tech digital y derecha extrema carcome el poder de ese Estado, ofrece un nuevo ordenamiento de nuestras sociedades y el Estado no tiene capacidad de gobernar este proceso”.

En el mismo debate, la profesora e investigadora Flavia Costa sostuvo que, para Latinoamérica, es insoslayable abordar el problema geopolítico de la subordinación impuesta por las nuevas tecnologías. “Estamos obligados a construir capacidades políticas para gobernar una tecnología en la cual estamos operando como clientes”, dijo. Antes había detallado que, después de la irrupción de internet en los años noventa, hoy se está desarrollando “la segunda fase de la construcción de un andamiaje planetario, infraestructural”, cuya propiedad detentan “entre 10 y 15 grandes corporaciones, en estrecha relación con algunos países, fundamentalmente Estados Unidos y China”.

¿Quién construye lo que viene?, fue la pregunta que organizó el último panel del encuentro, centrado en el retroceso democrático. El director del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), Pablo Vommaro, optó por plantear que “América Latina y el Caribe atraviesan hoy un momento de disputas por la democracia”. Para él, la clave reside en si la región está en condiciones de participar de ese pulso. “Es decir, no solo de ser espectadores de la disputa que estamos viviendo en nuestro continente, sino también cómo construimos una capacidad y una posición regional para poder disputar la democracia, los recursos naturales, sociedades que no discriminen y no sean racistas, la apropiación crítica de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial”.

La militante afrofeminista Tania Ramírez, de la organización Update, advirtió que la idea del retroceso democrático supone una perspectiva situada en un lugar de privilegio. “Para algunos sectores de la población, la crisis de la representación y de las democracias ha sido permanente. Estas democracias se han instalado repitiendo un modelo eurocéntrico y colonialista”, dijo y observó que muchas personas continúan excluidas o discriminadas, sin acceso real a sus derechos. La militante brasileña Luyara Franco, hija de Marielle Franco, destacó que “defender la democracia no significa aceptar sus limitaciones” y tampoco “tratarla como si todos sus logros ya estuvieran asegurados”. “La democracia no está garantizada y tenemos que radicalizar nuestra imaginación política”.

En un frío atardecer de Buenos Aires, Democracia Viva concluyó sus actividades con una lectura colectiva de las ideas consensuadas a lo largo de los debates. “Para un nuevo acuerdo democrático”, se leyó, “es fundamental una revolución de empatía, escucha y reconstrucción de lo común, atrevernos a innovar para transformar las formas en que decidimos, aprendiendo de nuestra historia, reconociendo los caminos recorridos y atrincherándonos en la ternura para construir realidades más justas”. 

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